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En Riudecanyes, año 1826, comenzó esta bella historia: dos mujeres, Teresa Toda y Teresa Guasch...
Aquel grano de mostaza que en 1878 fue echado en los campos de la Iglesia, se ha desarrollado sólidamente.
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25/11/2020
Fraternidades Carmelitanas renuevan promesas en Santo Domingo


Para mí es muy difícil expresar en pocas palabras todas mis vivencias dentro de la Fraternidad Sinaí, donde al pasar de los años adquirí una experiencia profunda de Dios y mi deseo de seguirle. 

Es por esto que, con el corazón palpitante por la emoción y sin vacilar, di gracias a mi creador por darme la oportunidad, nuevamente, de expresarle mi amor a través de la renovación de “La Promesa”.

Esa Promesa que hicimos el pasado 18/10/2020, es la experiencia más emotiva y gratificante que puede vivirse, cuando mis hermanas fraternas y yo, sellamos ese pacto, un compromiso de amor hecho libre y voluntariamente ante Dios y la Congregación de Hermanas Carmelitas Teresas de San José.

Hoy, culminado feliz y exitosamente este proyecto de formación-acción, estoy lista para iniciar mi octavo año de recorrido, dando gracias a Dios y pidiéndole me ayude a perseverar en la fe y cumplir con amor y responsabilidad el querer de Dios en mi vida.

Gracias, Señor, por tanto amor y por sostenerme en esta subida hacia la cumbre!!

 

Siempre he creído que para continuar o hacer una obra para Cristo, no importa la edad ni el tiempo. Esta Fraternidad aumentó, una vez más, mi fe y crecimiento espiritual.

Cuando inicié el camino de las Fraternidades Carmelitanas, tenía dudas, mi esposo estaba enfermo y creía que, al dejarlo en su lecho, sentiría tristeza, pero tenía un compromiso con Dios y tenía que seguir adelante.

Al finalizar los siete años de formación y firmar de nuevo la promesa, les pido que oren mucho por mí para continuar la obra del carisma que me señala mi promesa, quiero ser valiente y decidida.

Gracias a ustedes por su iniciativa. Les comparto que cuando recibí mi certificado (diploma simbólico que me entregaron el día que renovamos las promesas, el 18 de octubre, en la jornada del Domund), en ese momento me sentía como una adolescente porque mi corazón latía de emoción, como si fuera una quinceañera.

Agradezco mi formación a las Hermanas Carmelitas Teresas de San José, a Santa Teresa de Jesús y a las dos Teresas, Teresa Toda y Teresa Guasch.

Con cariño y agradecimiento.

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