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18/09/2017
Visita del Papa Francisco a tierras colombianas
El miércoles 6 de septiembre el Papa Francisco, llegó a territorio Colombiano, con un mensaje de paz, esperanza y reconciliación: “Vengo a Colombia siguiendo la huella de mis predecesores, el beato Pablo VI y San Juan Pablo II y, como a ellos, me mueve el deseo de compartir con mis hermanos colombianos el don de la fe, que tan fuertemente arraigó en estas tierras, y la esperanza que palpita en el corazón de todos. Sólo así, con fe y esperanza, se pueden superar las numerosas dificultades del camino y construir un País que sea Patria y casa para todos los colombianos”. (Palabras dichas a su llegada a Colombia)
 
Ese día en horas de la tarde las Hermanas Hilda Lucía Ruíz Idárraga, Yamile Josefa González Rangel y Lina María Ortiz Téllez, acompañando a algunos familiares de la Hermana Yamile, salieron a la calle 26 para ver el paso del Papa Francisco hacia la Nunciatura Apostólica.  Salieron de la casa Provincial, a las 14:00 horas y estuvieron allí por más de tres horas, en un ambiente de fiesta ya que se congregaron muchos colombianos, se percibía que quienes se encontraban allí vivían el momento con un espíritu de acogida, piedad y con el deseo de una gracia espiritual.  Después de una larga espera paso, y le alcanzaron a ver de espalda, pero valió la pena el compartir con quiénes se encontraban allí.   Mientras tanto en casa lo veían por televisión las Hermanas María Jesús, Lucia Adela y Lucy.
 
El jueves 7 de septiembre, el Papa Francisco comenzó la agenda prevista en la mañana, tuvo un primer encuentro con las autoridades en la Plaza de Armas de la Casa de Nariño, y allí les dijo: “Este encuentro me ofrece la oportunidad para expresar el aprecio por los esfuerzos que se hacen, a lo largo de las últimas décadas, para poner fin a la violencia armada y encontrar caminos de reconciliación…Que este esfuerzo nos haga huir de toda tentación de venganza y búsqueda de intereses sólo particulares y a corto plazo…En esta perspectiva, los animo a poner la mirada en todos aquellos que hoy son excluidos y marginados por la sociedad, aquellos que no cuentan para la mayoría y son postergados y arrinconados…”
 
En un segundo momento desde el balcón del Palacio Cardenalicio dio la bendición a los fieles, allí dijo: “Hoy entro a esta casa que es Colombia diciéndoles, ¡La paz con ustedes! Así era la expresión de saludo de todo judío y también de Jesús. Porque quise venir hasta aquí como peregrino de paz y de esperanza, y deseo vivir estos momentos de encuentro con alegría, dando gracias a Dios por todo el bien que ha hecho en esta Nación y en cada una de sus vidas…Y vengo también para aprender; sí, aprender de ustedes, de su fe, de su fortaleza ante la adversidad. Porque ustedes saben que el obispo y el cura tienen que aprender de su pueblo, y por eso vengo a aprender, a aprender de ustedes, soy obispo y vengo a aprender…”
 
Y allí mismo le dijo a los jóvenes: “El fuego del amor de Jesús hace desbordante este gozo, y es suficiente para incendiar el mundo entero. ¡Cómo no van a poder cambiar esta sociedad y lo que ustedes se propongan! ¡No le tengan miedo al futuro! ¡Atrévanse a soñar a lo grande! A ese sueño grande yo hoy los invito. Por favor no se metan en el “chiquitaje”, no tengan vuelos rastreros, vuelen alto y sueñen grande…”
 
En un tercer momento tuvo un encuentro con los Obispos y a ellos también les dijo sean custodios y sacramentos de ese primer paso, hagan visible su identidad de sacramento del primer paso de Dios, toquen la carne del Cuerpo de Cristo y en su vocabulario exista la palabra reconciliación.
 
Todo esto aconteció en la mañana y en la tarde se llevó a cabo la Santa Misa en el Parque Simón Bolívar, allí participaron las Hermanas Hilda, María Jesús, Yamile y Lina María, desde muy temprano salieron de casa a las 9:30 hacia el Parque Simón Bolívar, la mochila iba cargada de alegría, esperanza y expectativa por lo que esto iba a significar en el pueblo colombiano, la Eucaristía estaba programada a las 16:30.  Durante el día en las pantallas gigantes que fueron instaladas en el Parque iban trasmitiendo cada uno de los discursos del Papa Francisco, también hubo momentos de oración y varias personas que fueron tocadas por la gracia y misericordia del Señor, compartieron su testimonio.  En el Parque eran más de 1.300.000 mil personas, pero se percibía en el ambiente una actitud de regocijo, piedad y silencio contemplativo de una fe que sigue brotando espontáneamente.  A la espera del Papa Francisco durante el día sufrimos de dos fuertes aguaceros, pero a pesar que estaban empapadas y empapados porque no estaban solas sino con muchos colombianos más nadie se movió del lugar. Cuando el Papa Francisco entro al Parque Simón Bolívar, lo recibieron con gritos, porras y mucho regocijo, su persona irradiaba que el Señor estaba presente, siempre sonriente y saludando a todos.  Al comenzar la Eucaristía el silencio era llamativo, había fervor, piedad y se sentía la presencia del Espíritu en ese lugar.  La homilía fue entorno a que todos estamos llamados a ser constructores de paz y promotores de la vida.
 
En ella nos dijo e invito a todos los colombianos: Aquí se encuentran multitudes anhelantes de una palabra de vida, que ilumine con su luz todos los esfuerzos y muestre el sentido y la belleza de la existencia humana. Estas multitudes de hombres y mujeres, niños y ancianos habitan una tierra de inimaginable fecundidad, que podría dar frutos para todos…navegar mar adentro… echar las redes con responsabilidad…y por tanto a convertirnos en una red vigorosa que congregue a todos en la unidad, trabajando en la defensa y en el cuidado de la vida humana,  particularmente cuando es más frágil y vulnerable…Y  como los Apóstoles hace falta llamarnos unos a los otros, hacernos señas, como los pescadores, volver a considerarnos hermanos, compañeros de camino, socios de esta empresa común que es la patria. Bogotá y Colombia son, al mismo tiempo, orilla, lago, mar abierto, ciudad por donde Jesús ha transitado y transita, para ofrecer su presencia y su palabra fecunda, para sacar de las tinieblas y llevarnos a la luz y a la vida. Llamar a otros, a todos, para que nadie quede al arbitrio de las tempestades; subir a la barca a todas las familias, ellas son santuarios de vida; hacer lugar al bien común por encima de los intereses mezquinos o particulares, cargar a los más frágiles promoviendo sus derechos…”
 
Para finalizar sólo nos queda agradecerle al Papa Francisco por su paso generoso por Colombia, gracias Papa Francisco porque de ti hemos aprendido la alegría que brota de las entrañas y que contagia desde la humildad y la sencillez de vida, gracias Papa Francisco porque eres testimonio de la Palabra viva y eficaz que se revela con tu testimonio de vida y gracias porque como Carmelitas Teresas de San José de la Comunidad Casa Provincial hemos vivido intensamente tu paso por la ciudad de Bogotá que fue la anfitriona de tu visita en nuestro querido país.



Hna. Lina María Ortiz Téllez, ctsj








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